domingo 24 de julio de 2011

58 AÑOS DE LA ESCUELA REVOLUCIÒN

ENTREVISTA CON EL PROF. VICTOR MANUEL PERALTA OSUNA
Por: José Antonio Márquez Castro.
El Profesor Víctor Manuel Peralta Osuna, originario de La Purísima y egresado de la Escuela Normal Urbana de La Paz, fue fundador y primer maestro de la Escuela Revolución de 1910 en el año de 1954.
Fue impulsor del deporte y apoyó entusiastamente al Ingeniero González de la Llave para que esta comunidad llevara el nombre de Villa Constitución y fue además, pionero del Valle de Santo Domingo, testigo fiel de las vicisitudes que se vivieron en los años cincuenta en esta región y de ello nos da un testimonio muy claro y descriptivo a través de la siguiente entrevista.

LA ESCUELA ITINERANTE


Yo comencé a trabajar en la carretera que construía la TYCSA, Talleres y Construcciones, S.A., en la escuelita que se movía conforme avanzaba la carretera.
En el Valle de Santo Domingo había unas cuantas colonias nada más: Nueva California, Sebastián Allende, Colonia Álvarez, Colonia Revolución Mexicana; pero yo iba con la carretera, estábamos en el kilómetro 257 con la Escuela Primaria José María Chávez, donde es hoy el poblado Zaragoza. Cuando se terminaron los trabajos de la construcción de la carretera, entonces me quedé nada más con el nombre de la escuela y la compañía liquidó todo el personal; la gente y los alumnos se fueron a distintos lugares, entonces Don Luis Rodríguez que era el inspector me dijo que en el kilómetro 211 llegaron unas familias de la Colonia Revolución Mexicana, - Regrésate para allá con la misma escuelita José María Chávez para que termines el año escolar-, eso sucedió en abril de 1954, ese grupo de familias llegaron el día 8 de marzo de 1954, para mí esa es la fecha de fundación de Constitución y yo llegué ahí el 27 de abril de 1954, no tenían casa, no tenían nada, estábamos como quien dice en la intemperie.
Cuando yo llegué no había más que gente desparramada en el monte, habían hecho chocitas, habían conseguido carpas y así estaban viviendo ahí.

LA ESCUELA REVOLUCIÓN
A los que yo me apegué más porque era la gente que movía al grupo eran Don Manuel Lizárraga, Don Perfecto Medina, Don Sabas López, Don Miguel Beltrán, los Camarillo, Pablo Banda, Luis Guizar que fueron los me ayudaron a organizar la escuela.
Comenzamos a trabajar con la escuelita José María Chávez los meses de mayo y junio nada más para terminar el año escolar, en el mes de junio entregué documentación y me vine de vacaciones con la intención de no volver porque estábamos en el monte, no había nada, pero todo el grupo se unió, fueron a la dirección de educación y pidieron que me volvieran a mandar, entonces Don Luis Rodríguez, que era el inspector, les dijo:- no se preocupen, ahí se va a quedar, hay disposiciones de que te quedes ahí y ahí te quedas- y me quedé, entonces poco a poco se comenzó a agregar gente ahí y ya para los meses de octubre, noviembre de 1954 teníamos como 30 o 40 niños, entonces Don Luis comisionó a otro maestro que fue el profesor Trinidad Domínguez Ojeda y estuvimos el resto del año; en septiembre de 1954 clausuramos la escuela José María Chávez que era la que se movía por la carretera y fundamos la Revolución de 1910 el primero de septiembre de 1954.
Manuel Lizárraga, que era el presidente de la colonia me pidió que le propusiera al Profesor Luis Rodríguez y que el nombre de la Escuela fuera el de Revolución de 1910, la colonia agrícola era Colonia Revolución Mexicana, fue el propio inspector de la zona quien hizo la propuesta a la Dirección de Educación Federal solicitando el nombre de Escuela Revolución de l910.
Yo estuve desde 1953 hasta 1961.
Pero tengo que decirte una cosa, allí tenía muchos hombres, porque para los rancheros, cuando no había nada allí, le llamaban el Derramadero del Romerillal , los derramaderos, le llamaban los rancheros a un lugar en donde corre agua cuando llueve, que no es cañada ni es arroyo, es una corriente de agua muy extendida, pero cuando se construyó la carretera cruzo ahí, exactamente en el km. 211, un camino vecinal para carro que había de Palo Bola al Refugio, en el Refugio había un rancho muy grande.
Para unos era el crucero porque cruzaba, para otros era el km. 211, para otros la Colonia Revolución Mexicana y así la llamaban como se les ocurría, pero nosotros fundamos la Escuela Revolución en la Colonia Revolución Mexicana, ahí estaba fundada oficialmente, después hubo que cambiar la ubicación de la escuela a Villa Constitución para efectos de documentación, porque yo te daba una boleta de calificaciones; trabajábamos en chocitas, el primer jacal era de techo de palma y si se pueden llamar paredes, la división estaba hecha de pitaya seca trabada, así como traban el palo de arco, así trababan las casas donde vivíamos, enjarradas con barro simulaban una pared.

FUNDO LEGAL
Había unas cuantas chocitas, el 5 de febrero del 55 llega el Doctor Maya y Esperanza el 55 también, yo llegué el 27 de abril de l954, un año antes, no había nada, era un desierto aquello, lo peor del caso que no había servicios de nada, que no hubiera habido luz, pero no había agua, no había nada, no había sanitarios, iban al monte, era un desastre aquello, el agua era el principal problema.
Hicieron muchos deslindes, el primero ha de ver sido como el 56 porque fueron 50 hectáreas a cada lado de la carretera y las dividieron en lotes de 20 por 40, eran grandes, muchos se hicieron de dos o tres lotecitos, colonización les otorgó a todos los habitantes su predio, lo pagaron con una cuota módica.
Llegó el Ingeniero Rodarte Rivas como representante de colonización y era el que entregaba los terrenos en las colonias agrícolas, al que era propietario de un terreno agrícola le daba sus cien hectáreas.
La Escuela Revolución nace en terrenos de la colonia Revolución Mexicana, después le dan al pueblo cincuenta hectáreas al lado este de la misma colonia y allí se establecen los lotes; a la escuela, ahí donde está ahorita, se le destina todo ese terreno, nunca pensaron que iba a ser tan grande por eso ahora es insuficiente.

MUCHOS NOMBRES, UN SOLO PUEBLO.
Pero ahora lo del nombre de Villa Constitución, cada quien le llamaba como se le ocurría, el km. 211, la Colonia Revolución Mexicana , el derramadero del Romerillal, pero oficialmente ante el gobierno del estado no había nombre, entonces, un día, un ingeniero que trabajaba en Recursos Hidráulicos y que pasaba todos los días por la escuela y se quedaba a platicar conmigo, se llamaba Vinicio González de la Llave, él fue primero y me lo platicó a mí, me dijo:- Oye profesor, ¿no has pensado en que este pueblo no tiene nombre?- Pues sí le dije- Para nosotros es Colonia Revolución Mexicana, porque la escuela la tenemos establecida en esta colonia, pero los demás le ponen como les da la gana. Oye- me dijo- este año de l957 hay un decreto presidencial donde se declara “AÑO DE LAS CONSTITUCIONES Y DEL PENSAMIENTO LIBERAL DE MÉXICO” por ser el centenario de la Constitución del 57, ¿no crees que seria conveniente ponerle el nombre de Villa Constitución? - Pues sí- Le dije, está muy bonito, me parece bien, pero vamos agregarle un nombre más a los que ya tiene- Pues sí, pero hay que hacer una campaña para borrarle los otros y que se llame Villa Constitución y vamos proponiéndolo. -Pues vamos-, entonces hablamos con el Capitán Morales y con un grupo de personas que se reunían, el Doctor Maya, no me acuerdo quienes más, se propuso al gobierno del territorio el nombre de Villa Constitución, en honor al centenario de la constitución y se aprobó que a partir de l957 el pueblo llevara el nombre oficial de Villa Constitución.
A la entrada del pueblo para el sur y para el norte se pusieron unos letreros Villa Constitución y nosotros en la escuela, en la mañana, todos los días, los niños ponían la fecha en el pizarrón, Villa Constitución a.., nos hacían una plana, los maestros les pedían - vayan y díganles a sus papás que así se llama ahora ¨Villa Constitución¨- y se comenzó pero no entraba, tardó mucho tiempo, para muchos era El Crucero, para muchos era el km. 211 , porque allí los camioneros manejaban kilómetros, en el cien, en el 70, en el 77 con Carballo, en el restaurant, en el 157, en el 211 eran kilómetros que manejaban mucho la gente y entonces ahí decían km. 211 y El Crucero, eran los dos nombres más usuales, pero poco a poco se fue metiendo eso, llegó a dominar, pero después que la pasan a ciudad, es otro cambio a Ciudad Constitución, todavía le seguían diciendo nada más villa, no le ponían ciudad.
Ese es un dato que no lo conoce la gente, cómo nació la idea y nadie se acuerda que Vinicio González de la Llave fue el primero que propuso, bueno me lo comento a mí, - vamos haciéndolo- me dijo y así fue como nació el nombre, eso unos lo platican de una manera y otros de otra pero la verdad es esa.

COMIENZA EL PROGRESO

El progreso de Constitución empezó cuando comenzó a cultivarse mucho algodón, mucho trigo, eso atrajo a muchos trabajadores asalariados, muchos pizcadores de algodón, muchas familias enteras y ahí vivían en Ciudad Constitución, eso promovió que fueran surgiendo comercios, por ejemplo: Rodolfo Garza estableció lo que se llamó La Tienda Negra, era un galerón de lámina de cartón negro pero era un almacén, ahí vendía de todo, fue lo que se llamó Supermercado El Crucero, que lo manejaron después los hijos. Don Jesús Garza y Rodolfo Garza, llegaron los dos solos, Don Jesús era el papá y Rodolfo estaba soltero, todavía no se casaba y establecieron esa tienda grande.
Después se puso El Campesino, otra tienda que fundó Don Rafael Siqueiros, fueron los primeros que se establecieron como comerciantes ya en forma y eso fue lo que atrajo la agrupación de la gente allí, todos los que vivían en las colonias poco a poco se fueron viniendo, agrupando, en un lugar en donde podía haber más manera de vivir, porque vivir en las colonias agrícolas era vivir en el monte, no tenían ningún servicio, no tenían nada y poco a poco comenzaron a mejorar la forma de vivir y por eso nacieron esos pueblos.
En donde está Insurgentes no había nada, la Colonia de la Toba estaba en el km 234 como a cuatro km más al sur y la Colonia la Laguna estaba al oeste, después todas esas colonias se fueron a formar Insurgentes, ese fue el motivo de la agrupación de los pueblitos, igual que han surgido Villa Morelos, era un ranchito nada más con una familia y poco a poco se fueron agrupando, se creó el Ejido La Granada, ya se hizo un pueblito y lo mismo sucedió en el Poblado Zaragoza, allí no había nada tampoco, pero se reunieron los colonos de las colonias cercanas y formaron un pueblito con el objeto de lograr que les pusieran algunos servicios como agua, luz, todos sobre la carretera, todos se fueron agrupando para que se les proporcionaran servicios, ahorita algunos todavía carecen de muchos servicios, pero así fueron creciendo todos esos pueblos.

EL POZO DEL AGUA
Había un campo de perforación de Petróleos Mexicanos, atrás de la gasolinera de Santana, hicieron entonces un pozo, cuando se fueron los de la brigada de Petróleos Mexicanos dejaron el equipo y una pila desde donde se surtía el agua, Petróleos Mexicanos lo cedió al pueblo por una gestión que se hizo ante Pemex para que lo dejara equipado, por eso hubo agua.
El problema grave era el agua, en la casa amarilla había un pozo al principio, Don Alejo Verdugo, que era el velador de la junta local de caminos, hizo un pozo abierto, tenía como treinta metros de profundidad y con un bote y una rondanilla se sacaba el agua; de ahí nos surtíamos todos hasta que se abrió ese pozo que estaba en la escuela o bien íbamos a la casa de Don Enrique Angulo, cuando hizo el pozo en su lote agrícola, hasta allá íbamos al agua y unos traían en unos burritos, los jalaban en carretas.

LA AUTORIDAD
De 1940 para atrás había tres delegados en todo el Valle que pertenecían a Loreto, estaba Don Santos Castro en Santo Domingo, Don Teófilo Arce en Matancitas rumbo a López Mateos y Don Telésforo Astorga en Palo Bola eran los subdelegados honorarios y que estaban nombrados a perpetuidad porque nadie los movía, eran las autoridades pero no te podían casar, eran encargados como para un trámite muy urgente, para llamarles la atención a alguien.
El pueblito fue creciendo, después llegaron grupos de trabajadores que eran pizcadores y otros, ya para 1955-56 el pueblito tenía como 800 habitantes y la escuela tenía 200 alumnos, creció mucho, pero no había autoridad municipal, entonces el General Olachea envió como autoridad a una partida militar con un teniente y un pelotón de soldados, esa era la autoridad que había, pero autoridad civil no había, hasta después que ya se constituyó como delegación y se nombró al Capitán Enrique Aguilar Morales como autoridad civil, pero eso ya fue hasta 1955-56.
El Capitán Morales era delegado de gobierno en Santo Domingo, en el pueblo viejo de Santo Domingo.
Santo Domingo siempre fue el más grande, había siempre dos o tres maestros y allí estaba la cabecera de la zona, cuando se creó la zona porque antes había cinco nada más y la zona de Loreto abarcaba toda esa parte, la zona uno de la paz abarcaba hasta el 157 y hasta la Isla Margarita de Puerto Cortés donde estaba la zona naval, pertenecía a la zona de aquí, todos los ranchos de la sierra Toris, San Pedro de la Presa, La Soledad, todo eso pertenecía a la zona de La Paz.
Cuando creció el pueblito la cabecera de la zona escolar se estableció en Constitución y se puso en la Escuela Revolución.

EL CAMINO A LA PAZ
En el Valle había varios ranchos entre ellos estaba Buena Vista, por allí pasaba el camino, un camino para La Paz que venía desde el norte, era una brecha que pasaba por los Comondú o por la Purísima y nosotros nos veníamos a la normal desde ese lugar en un camión de carga, hacíamos dos días de camino, llegábamos primero a la Poza Grande, luego llegábamos a Santo Domingo y seguíamos dando vuelta, pasábamos un montón de ranchitos, llegábamos a Buena Vista hoy Benito Juárez, luego seguíamos y llegábamos al Refugio con Doña Lola de la Toba, allí comíamos, hacía queso y una muy sabrosa machaca, luego de allí seguíamos por los llanos de Iraí y veníamos a dar por El Conejo, por La Vieja, pegado al Pacífico, subía cruzando rumbo a la sierra y veníamos a salir a los Filos y bajábamos por el lado de Chametla y llegábamos a La Paz, estaba largo el camino, pero en todo ese camino, había ranchos por los lados, el rancho de Querétaro estaba más acá de Santo Domingo, estaba Palo Bola y todos esos ranchos del lado de Constitución para la sierra, La Petaca, Jesús María, Andachiris, San Luis Gonzaga, todos esos ranchos son muy viejos, mucho muy viejos y ha habido gente allí desde el tiempo de los Jesuitas.

MATRIMONIO
Yo llego soltero a Constitución, allí me casé con Esperanza, ella llegó el l7 de febrero de l955 como enfermera, el Doctor Víctor Maya Rojas había llegado el 5 de febrero de l955 y estableció un pequeño consultorio en la casa amarilla, allí le prestaron un cuartito y puso el consultorio que prestaba servicios a toda la población, gratuito; entonces, por disposición del General Olachea enviaron una enfermera, el Doctor Carrillo Silva Salgado era el de salubridad entonces, mandó a Esperanza, llegó el l7 de febrero de l955 y nos casamos en septiembre de ese mismo año, allí nos conocimos y allí nos casamos. Me fui a vivir frente al rancho de Angulo, en una casita de madera de triplay que tenía en la pura esquina, pero primero vivía abajo, a un lado de la escuela, allí teníamos una choza donde vivían algunos maestros, allí vivía cuando estaba soltero ya después que me casé me fui a vivir con Angulo.
Los Angulo llegaron cuando yo estaba acá abajo, estaba soltero, vivían en Palo Bola y compró ese lote Don Enrique y comenzó a construir la casa en l953, la hizo de pura madera de cardón y se vinieron a vivir allí en septiembre del 54, nosotros no teníamos donde comer, comíamos en las casas, donde nos podían atender por días porque no tenían ni para ellos, mucho menos para nosotros y comíamos a veces con la viejita malcriada Doña Lorenza, así la llamaban porque le echaba de la viga a todo mundo, allí estábamos comiendo cuando se vino Don Enrique a vivir acá, no pues fue una chulada para nosotros porque ya nos dio comida Doña Julia, nos íbamos a comer allá, a gusto, comíamos tortillas de harina y Don Enrique traía comida de Palo Bola, allá sí había .

LA ANÉCDOTA
Te voy a platicar una cosa, cuando estábamos en lo más triste de la escuela el Trino y yo, donde no teníamos nada, no teníamos asientos, no teníamos gis, trabajábamos como podíamos,
los niños sentados en el suelo, era triste la situación, un día nos llegaron como a las diez de la mañana, el Director de de Educación Federal, en aquel tiempo el director de educación era lo máximo que había en educación, era la autoridad máxima, llegaron él y el Secretario General de la Sección, el Profesor Arturo Guerrero, un hombre con mucha experiencia, un hombre de una facilidad de palabra envidiable y el director de educación era Miguel Alfaro Díaz, acababa de llegar aquí, él venía de Michoacán, ellos dos llegaron; yo conocía al profesor Arturo de vista nada más, acabábamos de entrar a trabajar y se bajaron: soy fulano de tal, Miguel Alfaro Díaz, Director de Educación; Profesor Arturo Guerrero, Secretario General de la Sección, el Profesor Trinidad Domínguez y yo, se pusieron a platicar, pero no hallábamos qué hacer, me dijo -forme los niños aquí en el patio-, los formamos, allí les echaron unos discursos felicitándolos y exhortándolos a que continuaran luchando por el progreso, que el Valle iba a llegar a ser grande y que la fregada, discursos floridos aquellos, ya terminaron, nos dijeron -en lo que podamos ayudarlos, me vas a ver que te damos aunque sea un pizarrón, algunos gises, material, algo que te podamos dar, no te podemos dar más porque no hay pero a ver en qué te ayudamos-, ya se despidieron y le dije al Trino, -mira trino, yo te garantizo, no sé cómo le voy hacer, pero yo te aseguro que algún día voy a llegar a ser lo que es uno de estos señores o llego a ser director de educación o llego a ser secretario de la sección, no sé cuándo pero lo voy a lograr- y Trino se rio, -que bonito es soñar- me dijo y se fue, pasó el tiempo, llegué a ser Secretario General de la Sección, no fui Director de Educación aquí, pero lo fui en otro estado, logré las dos cosas y a veces se las platico a mis hijas, porque muchos dicen que no es cierto, que es una vacilada, pero es cierto, me quedó grabado que se lo dije.

EL DEPORTE
No había ni agua, ni luz, no había nada, estaba todo solo, la gente lo único que hacíamos era jugar volibol, teníamos una red y una pelota. Todas las tardes nos poníamos a jugar y también jugábamos beisbol desde que estaba
equipo de La Laguna y cuando me quedé sin alumnos los muchachos de La Laguna querían que yo me fuera para allá pero ya estaba en la Colonia Revolución Mexicana.
Los integrantes del primer equipo de beisbol que fue a la olimpiada del 54 en La Paz, casi todos eran de la Laguna, Pancho Onofre, era pítcher, Alejandro Rangel, el papá de Olga Rangel, y los otros eran de Santo Domingo, los traía Fiol .
La cosa deportiva también la iniciamos nosotros, para participar en las olimpiadas de aquel tiempo, en l953 fue la olimpiada en Santa Rosalía y llevamos competidores del Valle pero unos 4 o 5 nada más, no sobresalieron mucho porque no teníamos medios, pero íbamos participando con el equipo de Loreto porque pertenecíamos a esa delegación y en Santa Rosalía, en la junta que hubo para determinar la cede de la olimpiada del 54, nosotros propusimos que se incluyera al Valle de Santo Domingo como una octava delegación deportiva, porque el estado estaba dividido en siete delegaciones políticas y se aprobó que participáramos como delegación deportiva en l954 y vinimos con un grupo de muchachos, chamacos de las escuelas y ese es el equipo de beisbol que trajimos a la olimpiada, sacamos tercer lugar y traíamos declamación, canto, carreras, saltos, lanzamientos, todas las actividades que se realizan en un evento de esa naturaleza.
Esta es una fotografía de aquel tiempo, también jugué, era muy bueno, buenísimo, jugaba segunda base.


Ya que se organizaron, jugaron, hubo y todavía sigue habiendo mucho auge en el deporte, pero nosotros no teníamos nada, no teníamos campos, jugábamos en los lugares baldíos, no teníamos un capo de beisbol, había un espacio para el lado de casa de Angulo, había un espacio en donde está el Hotel Casino, lo utilizábamos para jugar beisbol pero no había mas, comenzó primero el beisbol, era más popular, por allí está Cándido Morales que todavía vive, casi todos se han muerto.
Don Juan José Molina era el que movía todo, él vivía en La Laguna, era de los líderes de la colonia, él y Rangel que se murió aquí, Pancho Onofre también se murió, Pedro Ramírez jugaba la tercera base, quedan los hijos, Rangel era muy ligero se le pegaba a Alberto Canett, de La Purísima que era muy ligero, era delgadito, el profe Trino también era de allá.
Después el Valle le pegaba en las olimpiadas a La Paz, fue más adelante, cuando llegó más gente, llegaron maestros que comenzaron activar el deporte, llegó Mota, por ejemplo. Mota activó mucho el basquetbol, Mota sobresalía en La Paz, entre los basquetbolistas buenos, eran muchachos que tenían veinte años, en ese tiempo acababan de salir de la escuela, unos llegaron el 56 y otros el 57, Emilio Maldonado, Eliseo Medina, José Frausto y Mario Olvera.
El Profesor Víctor Manuel Peralta Osuna fue Secretario General del Comité Ejecutivo Estatal de la Sección Tercera del SNTE Y Director General de los Servicios Coordinados de Educación Pública en el Estado de Querétaro.
Fue además Diputado Federal de la “L” Legislatura del H. Congreso de la Unión, Delegado del CONAFE en nuestro Estado y Delegado de la Comisión para la Regularización para la Tenencia de la Tierra (CORETT) en B.C.S.

domingo 12 de junio de 2011

EL PRIMER CENTRO DE SALUD

Entrevista con el Doctor Víctor Maya Rojas
Por: José Antonio Márquez Castro.

El Doctor Víctor Maya Rojas llegó a Constitución a mediados de los cincuenta y fue el fundador del primer Centro de Salud de esta comunidad.
A continuación, una entrevista con él.
MI SERVICIO SOCIAL
Nací en San Luis Potosí, pero a la edad de tres años mi familia se mudó a la Ciudad de México donde pasé mi infancia, estudié párvulos, primaria, secundaria y preparatoria en la Escuela Nacional Preparatoria, de ahí pase a la Facultad Nacional de Medicina.
Nosotros éramos un grupo de cuatro amigos, después se añadió otro, cinco amigos, compañeros, ya ve que se forman grupitos que se hacen amigos, estudiamos juntos eso sucedió en la facultad de medicina, la gran mayoría de los que estábamos ahí éramos capitalinos y el único de fuera era Pepe Santana.
El Doctor Santana, el Doctor Luis Ortega, el Doctor Arturo Laguna, además también José Esquivel y Luis Ortega, éramos cinco que teníamos que salir al servicio social y el Doctor Santana, nos invitó que viniéramos a hacer el servicio social, acá, al territorio y de hecho aceptamos todos, los cinco, cuando se hizo el sorteo para ocupar las plazas de servicio social nos acomodamos de la siguiente manera: Pepe Santana en La Paz, a Luis Ortega lo asignaron para Cabo San Lucas, parece que fue el primer médico pasante que hizo el servicio social en ese lugar que apenas estaba empezando, el otro, Carlos Esquivel le asignaron Comondú; a San Ignacio, Arturo Laguna y a mí me asignaron a San Antonio.
Así nos repartimos los cinco pero aparte se formó otro grupo también de otros cuatro médicos que hicieron gestiones ante el gobernador para que se les asignara poblaciones de acá; a Tinajero Ayala dieron para hacer el servicio en el hospital de San José, al pasante Alcázar le asignaron por el sur en una de las poblaciones pequeñas por ahí y luego un matrimonio, ellos se casaron antes del servicio social, les asignados a uno La Purísima y a la esposa en San Isidro, en ese periodo venimos nueve pasantes de medicina de esa generación, yo creo en aquel tiempo fue el mayor número de pasantes de medicina en servicio social que estuvimos en el territorio.
Fue en noviembre de 1953, empezamos el servicio social cada quien en su lugar, unos estaban a gusto, otros no, porque estábamos muy lejos o porque en algunas parte el brujo atendía más que el médico, otros no teníamos trabajo, había muy poca gente.
EN SAN ANTONIO
Yo llegué el primero de noviembre del 53 a San Antonio, por cierto que el correo salía a las doce de la noche, recorría todo el sur de La Paz iba al Triunfo, a San Antonio , a los poblados que hay más para abajo por donde está ahora la carretera, pero antes era un camino vecinal, empedrado, muy difícil y muy tardado, al grado de que yo salí a las doce de la noche de La Paz y llegué como a eso de las cinco y media a San Antonio, en el correo permanecí hasta que amaneció, ya después hablé con el delegado y me asignó una habitación que era la del representante de los campesinos de San Antonio, La Casa Ejidal y me quede ahí.
En San Antonio había muy poca gente, sin embargo yo buscaba la manera de ir a otras poblaciones para ver si tenía algo de consulta, me hice amigo de unos comerciantes los De La Peña.
Iba al Triunfo una vez por semana y otra vez por semana a Los Planes pero también había muy poco trabajo, me la pasaba leyendo, la gente era muy amable, muy atenta, muy hospitalaria, muy servicial.

Pasaron noviembre, diciembre y a fines de enero supe que estaba ahí el General Olachea, pensé, si lo veo le voy a decir que me cambie, lo encontré y le dije: General resulta que aquí no tengo trabajo y yo quisiera que me cambie, porque de plano hay veces que tengo una consulta o dos o tres pero por semana y aquí económicamente no obtengo nada y dijo: Mire usted, si quiere irse a Mulegé ahí hay un hospital y está ahorita el Doctor Serrano, Armando Serrano y él ya terminó el tiempo que debe de estar ahí, de manera que si quiere ser usted director del hospital de Mulegé, porque ahí tenemos un hospital con varias camas, con su sala de operaciones, con su equipo quirúrgico y hay tres empleados, uno es el administrador, otro el enfermero y otro es inspector de salubridad, además le vamos a pagar seiscientos pesos mensuales, ¿se quiere ir? Pues claro que sí, inmediatamente, si quiere de una vez.
- Mañana va a salir un barco como a las cinco o seis de la tarde, así es que se va a La Paz , va a la oficina vamos a arreglar para que vaya en el Korrigan IV hasta Santa Rosalía y de Santa Rosalía se va a ir a Mulegé, le vamos a pagar seiscientos pesos- , en ese tiempo el salario mínimo era de cuatro veinte, cuatro pesos con veinte centavos, venían siendo como veinte pesos, como cuatro salarios, -bueno- dije, en ese tiempo ya se oía de la colonización acá en el Valle ya había rumores.
A MULEGÉ
Agarré mis cosas y me llevaron a La Paz, arreglé todo en el gobierno y me fui en el barco a Santa Rosalía, salió en la tarde y, no sé si usted haya sabido o tenga informes que era un barco de capacidad no tan chiquita como el Viosca y los otros barquitos que iban de Mazatlán a La Paz y era un barco que iba escorado, quien sabe que problema tenía que iba ladeado, caminaba así y también era un barco lento porque salimos como a las cinco o seis de la tarde, viajamos toda la noche y luego todo el santo día y toda la noche y llegó en la madrugada, como a las cinco o seis de la mañana a Santa Rosalía, hágame favor, fueron como treinta y seis horas más o menos .


En ese tiempo el correo viajaba también desde Santa Rosalía hasta La Paz, llegué a Santa Rosalía, me subí en el correo que lo manejaban dos choferes, uno era el dueño del camión , eran camioncitos de una tonelada, de redilas y salimos de Santa Rosalía en la mañana, de ahí se iba a Mulegé a donde llegaba como a medio día y de ahí se iba a Loreto, luego a los Comondus y de allí a Buena Vista y de Buena Vista pasaba por acá y ya llegaba hasta La Paz, era un correo muy tardado.
Llegué a Mulegé y allí me encontré al Doctor Serrano y a su esposa quien acababa de dar a luz el primer hijo, que también es Armando Serrano, el especialista en rayos x.
Ahí estuve tres meses, fue un poco más de trabajo, me la pasaba en la playa, en el Sombrerito. Estuve un poquito más a gusto, llegué en febrero, marzo y a finales de abril terminaba mis seis meses de servicio social.
MI REGRESO A MÉXICO
Al finalizar me tuve que venir en el correo, salí de Mulegé y luego llegamos a Loreto, a San José de Comondú, allí se dormía y al día siguiente en la madrugada salía a Buena Vista y de Buena Vista se venía para acá y llegaba aquí al doscientos once, en ese tiempo aquí se llamaba kilometro 211, El Crucero o también Revolución Mexicana, ya después vino lo de Ciudad Constitución.
Llegamos aquí y yo vi la cosa caramba, sí, aquí es un desierto; frente a la casa amarilla estaba el presidente de la colonia Revolución Mexicana, en donde está la plaza tenía su casa y allí le llevaban la correspondencia y la repartía, pero al pasar por aquí, los comentarios de todos decían que acaba de llegar un médico, -¿cómo que un médico?- dije, si aquí es un desierto, no comprendo, no entiendo cómo un médico aquí en este desierto, luego pensé para mis adentros, no que va, -yo de plano siendo médico nunca voy a andar en un sitio como éste- , me fui y llegué el primero de mayo a La Paz y luego de La Paz me fui a México para preparar la tesis, el examen profesional, el informe, todo lo que se necesita para la recepción profesional. Llegué a México pocos días después del diez de mayo, porque todavía el diez de mayo me la pase acá en La Paz.
Me recibí hasta el seis de noviembre del 54, de manera que me titulé y dije: -¿y ahora qué?- Tanto Pepe Santana como yo teníamos grandes planes, irnos después de que nos recibiéramos a Estados Unidos a hacer un Internado Rotatorio, después una carrera, ya sea en Estados Unidos o en México o en alguna otra parte. En México me decían que me podían conseguir un empleo, entonces pasaron los primeros días de enero y yo no veía claro porque en el hospital en el que yo había estado haciendo, el disque Internado Rotatorio de Pregrado, no me aceptaron y había también la posibilidad de que consiguiera una guardia en el aeropuerto, pero esa era una guardia una vez por semana, dije –no-, entonces le mandé una carta al General Olachea, que yo era el Doctor Maya que había estado por acá y que si tenía un empleo para médico en el territorio y como a los diez, doce días, sería 23, 24 de enero, recibí un telegrama del general, véngase para acá, aquí le tengo un empleo como médico, sólo que en la carta yo me ponía un poquito exigente, que quería estar en un hospital donde pudiera practicar cirugía o que tuviera un campo de acción más amplio, yo decía que cuando menos me manden a San José, allí sí había hospital o a otra parte o el La Paz, pero en La Paz ya estaba Pepe Santana, de manera que me causó buena impresión, - bueno, si me voy- .
MI LLEGADA AL CRUCERO
Preparé todo para venirme y ya en La Paz, en los últimos días de enero llegué al palacio de gobierno:
-Quiero hablar con el general-,
-no, no está el general, pero ¿usted es el doctor que viene porque solicitó un empleo?-
Le dije,- sí, soy yo-.
-El general ya dio todas las indicaciones para eso, de manera que se va usted al Crucero-,
y dije- ¡¿queeé?!-,
-sí es el Crucero ¿Usted conoce allí?-,
- Sí, si conozco-
-¿y cuándo estuvo usted ahí? ,
-estuve en abril del año pasado,-
¡Ah no, no, no, no!, eso fue abril del año pasado, actualmente eso ya esta muy cambiado, ahora si hay mucha gente, ya se tiene mejor ambiente, todo ha mejorado, así que no se preocupe-

Según eso venia aquí por cinco o seis meses y como quiera pasan; estaba el oficial mayor, un señor joven, no me acuerdo bien como se llamaba, me lo puso muy bien todo, entonces dije bueno de no estar haciendo nada, no trabajaba, a estar trabajando y aquí que me den un sueldo. Me hicieron los papeles, era el 4 de febrero del 55, y me dice va a salir un camión de la Colonia Revolución Mexicana, mañana en la mañana como eso de la ocho nueve, usted busque al señor Lizárraga, es el que trae el camión y en ese camión es en el que se va a ir usted al crucero, entonces dije, bueno, ni modo, pero de plano cuando me dijo aquel amigo que estaba muy cambiado, me acordé que había pensado que nunca iba trabajar en un lugar como este, total que me fui al telégrafo a mandar un telegrama a la casa de México, que ya me quedaba aquí y que había conseguido el empleo. Llegue al telégrafos y de repente un señor que yo no conocía me habló: -oye, que tu eres el médico que viene al Crucero, le dije – sí, ¿por qué?, soy el Doctor Urrea, estuve ahí , en el Crucero, te voy a dar unas recomendaciones para que la pases mejor, para la cuestión de la comida, allí esta una señora que se llama la Señora Arvizu De Laga ella vive un kilómetro antes de llegar al Crucero, que te den la asistencia, la comida, te atienden muy bien y hay dos muchachitas que también son muy serviciales, cuando me dijo muchachitas dije, ah caray, de plano eso no me da buena espina porque probablemente voy a enamorarme de una ellas, así lo pensé y ya dije bueno voy a estar solo cinco meses.
A las ocho de la mañana salió el camión y la carretera nada más estaba pavimentada hasta el kilometro 30, lo demás era revestimiento, pero con tanto carro se hace lo que se dice el permanente, de manera que el camión no puede venir muy rápido y viene brincando y golpeteando y es muy tardado, antes casi siempre en esos viajes de La Paz a Ciudad Constitución se tenía que esperar a medio camino o en alguna parte a descansar; llegamos como a la una, aquí.
Allá en La Paz me dijeron, le vamos a pagar 1500 pesos mensuales y va a llegar a La Casa Amarilla, que es la única construcción bien hecha que hay en el Crucero, pero ahí va tener usted el consultorio, habla usted con el ingeniero que esta ahí y que le asigne dos piececitas, una para consultorio y otra para dormitorio de usted. A bueno, dije, cuando menos ya es ganancia, llegué como la una y media o las dos el cinco de febrero y estaba bajando mis cosas cuando corrió como reguero de pólvora de que había llegado el médico y se empezó a formar la gente para consultar. Se formaron luego como diez o quince personas, niños y señoras.
Ya después me fui a donde ahora es el hospital del Seguro Social a solicitar la comida y la señora muy atenta, muy amable, muy servicial, me dijo: -Hay mire doctor, lo que sucede es que ustedes son gente que vienen de un lugar que tiene buena comida, variada y completa, con fruta, mucha variedad de platillos y aquí no se puede, aquí a veces hay carne o hay alguna gallina o algunas otras cositas, pero aquí por lo general hay limitaciones en la comida, si usted se aviene a eso, está bien , de manera que me cayó muy bien la señora pero una de las muchachitas dijo: -No, esos CUCHIBIRIACHIS son muy sangrones, muy exigentes, se creen la gran cosa, no le des comida a esas personas, son muy antipáticas-, porque ya había una pugna entre los colonos y la gente de aquí y esa es la que es mi señora .
Se me cumplió aquello de cuando me dijeron que había dos muchachitas y dije bueno, aquí voy a estar cinco o seis meses, pero empecé a trabajar, me empezó a ir bien, con muchas limitaciones para muchas cosas; pero desde un principio, que llegaba a salubridad allá en la paz me decían, doctor ya tenemos aquí sus vacunas, tenemos lo que necesita para las campañas de vacunación, de inmunización, me daban también un vale para tener algo de medicamentos de botiquín y además, trabajar aquí solito, sin nadie que me mande y libre. Empezó la cosa a mejorar, después encargué medicinas a México, a uno de los que había venido y que estuvo en Cabo San Lucas, empezó a trabajar, puso su consultorio, puso una farmacia allí y me dijo: ve a unos laboratorios y pide crédito, pide que te den medicinas y que te den crédito para empieces a trabajar.

De manera que me dan el crédito y luego que me lo amplían, me mandaban cajas grandes y me comenzó a ir bien, empecé a adaptarme y estaba solo, sin que nadie me estuviera mandando, el ambiente era también muy distinto cuando se vive donde la gente tiene limitaciones, no hay egoísmo, la gente se ayuda más, colabora más y se entiende mas.
Constitución era las mismas cuarenta chocitas que había, distribuidas de manera irregular porque cada quien a veces llegaba, aquí me gusta, ni siquiera había el trazo de las calles, ni de las cuadras, cuando empezaron a hacer la repartición de los lotes le dije al ingeniero que estaba viviendo junto conmigo en la casa amarilla, yo también quiero uno de los lotes mejor colocado, en un principio los lotes iban a ser lotes suburbanos, es decir iban a ser lotes de 50 por 50 en donde también el que viviera ahí pudiera tener su granjita o sus animalitos, en eso no estuve de acuerdo y después de todo se hicieron lotes grandes, pero de esa forma hay más problemas para tener los servicios de urbanización más pronto. Empecé a trabajar la medicina, primero hice una construcción aquí, este terreno me lo vendieron a dos pesos el metro y a plazos.

Me empezó a ir bien y me olvidé de mis grandes planes y más que nada el hecho de haberme enamorado, pero es más, todavía tardé para casarme.

En La Casa Amarilla estuve del 55 al 59, primero estuve allá y el consultorio lo tuve hasta el 59, antes de eso me vine aquí primero, hice una construcción para la farmacia con consultorio y mi recámara, aquí mismo, donde está esto, pero ya después el consultorio de allí se pasó acá a donde está el seguro social, porque el seguro social en el 57 tuvo la intención de poner también un consultorio en donde está telégrafos.
SE INAUGURA EL CENTRO DE SALUD

Hubo un tiempo, cuando las cosechas de algodón, que había mucho movimiento, de mucho dinero, venía gente de Oaxaca hasta aquí, a piscar y ganaba un dineral, se llenaba la plaza, sábados y domingos, de gente que estaba aquí comprando medicinas, comprando dulces, comprando esto y lo otro, de manera que, aquí puse mi consultorio particular, luego me cambié, primero al Seguro Social donde estuve solo como un mes, ya que a fines del sesenta vino López Mateos a inaugurar el hospital con centro de salud y sanat
Edificio del primer Centro de Salud de Ciudad Constitución.
orio, el que estaba frente a Banrural y me fui para allá, para el centro de salud, tenía consultorio, una parte para laboratorio, también dos salas de 10 camas cada una y cuarto para el médico de guardia.
Y además se tuvo que poner más personal porque después estuvieron ahí tres enfermeras una jefa de enfermeras y el médico de guardia, pero allí si estaban todas todo el tiempo.
Hubo otros médicos que estuvieron en el centro de salud, pero los primeros que empezamos a operar fuimos Antonio González y yo, operábamos nada más con raquea o a veces con un tipo de anestesia muy leve, muy superficial, por ejemplo un niño, medio dormirlo, medio atarantarlo y ya atenderlo sin que le doliera mucho.
SE FORMAN LOS CLUBES
Muchos de los jefes del banco o de las autoridades que estábamos aquí éramos jóvenes y muchos éramos de la Universidad Autónoma de México, por ejemplo Miguel Uribe era ingeniero y recién recibido de la UNAM, se vino para acá y estuvo trabajando en Colonización, muchos médicos que llegaban también éramos jóvenes y la gran mayoría de la UNAM porque en aquel tiempo solo había siete u ocho facultades de medicina en toda la república y la UNAM era la más grande de toda la republica , por eso mucha gente joven venía para acá.
El grupo de los recién egresados, por lo joven, teníamos mucha amistad, al grado de que primero se formó un club, el Club de Leones y después por algún lio, algún problema, dejamos ese, pero después otro de los mismos que estábamos ahí dijo vamos a hacernos Rotarios y el mismo grupo nos hicimos Rotarios, era un grupo de jóvenes pero también había algunos de mucha edad, de mucha experiencia y aunque a veces no convivían mucho con nosotros, entraron en ese grupo.
Yo fui secretario del Club de Leones y Secretario del Club Rotario, quería ser presidente pero no se me hizo.
El presidente de los Leones fue Vinicio de la Llave, de los Rotarios no me acuerdo.
También los agricultores, de los jóvenes, había algunos que hacían grupo con nosotros. La primera actividad de los Leones, de los festejos que siempre hacían o hacen, es el regalo a los niños el seis de enero y aquí también uno de los primeros actos fue darles juguetes o ropa a los niños.
LOS MÉDICOS
En muy poco tiempo, es decir a los seis años de haber llegado los agricultores ya había un centro de salud con sanatorio en donde inclusive, comenzamos a operar y en un tiempo mientras hubo deseos de colaborar, de ayudar y de salir adelante sin la cuestión de egoísmos ni de sacar ventajas se pudo hacer también en este hospital, una labor contante y meritoria.
Después fueron llegando más médicos, cuando llegué aquí primero hubo enfermeros o lo que ahora se llaman paramédicos, el primero de ellos fue el Don Leoncio Coronado, aunque la gente en un principio le decía doctor y al inicio fue la intención del mismo general de tener, cuando menos, a alguien que ayudara.
Claro que anteriormente a eso, venían médicos a hacer el servicio social pero a San José, cuando yo vine a San Antonio, uno de nuestros compañeros estuvo allí en Comondú, Carlos Esquivel y el otro es Eugenio Echeverría en La Purísima que venía con su esposa.
Primero vino Leoncio, después desde el 52 vino Urrea, porque Urrea hizo servicio social en Loreto y estuvo o anduvo por aquí, para mi fue el primer médico que propiamente estuvo aquí, pero más o menos en ese mismo tiempo, cuando fui a Mulegé y que ahí me entregó el hospital Serrano, Orendain le había entregado el hospital mismo Doctor, eso fue como el 52 o 53 y luego de Mulegé se vino para acá.
A Panchito Urrea lo tenía como médico el General Olachea, después le dio el empleo también a Orendain, pero él tuvo algunos problemas con el General y estuvo muy poco tiempo como médico del gobierno y ya después como en el sesenta y tantos, se vino aquí en frente donde estaba el Doctor Gonzalo Gutiérrez, pero Gutiérrez se vino poco después de que yo me vine.



A MANERA DE ANÉCDOTA


……… para la cuestión de la comida, allí esta una señora que se llama la Señora Arvizu De Laga ella vive un kilómetro antes de llegar al Crucero, que te den la asistencia, la comida, te atienden muy bien y hay dos muchachitas que también son muy serviciales, cuando me dijo muchachitas dije, hay caray, de plano eso no me da buena espina porque probablemente voy a enamorarme de una ellas, así lo pensé y ya dije bueno voy a estar solo cinco meses.
........ De manera que me cayó muy bien la señora, pero, una de las muchachitas dijo: No, esos CUCHIBIRIACHIS son muy sangrones, muy exigentes, se creen la gran cosa, no le des comida a esas personas, son muy antipáticas, porque ya había una pugna entre los colonos y la gente de aquí y esa muchachita es mi señora.
Se me cumplió aquello de cuando me dijeron que había dos muchachitas.